Ciencia

Noticia sobre el Agua por Daniel L. Melendi

Gustavo Ariel D'Adamo nos trae esta investigacion de Melendi realizada por el CONICET

Agua

El agua constituye uno de los componentes distintivos de nuestro planeta, su molécula está formada por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno y su formula química es H2O.

Alrededor del 70% de la superficie de la Tierra está ocupada por agua. Es indispensable para todas las formas de vida, sin ella, el fenómeno de la vida no hubiera ocurrido. Agua y vida establecen una relación indisoluble; esta fuerte y total dependencia hacia el agua se refleja en el hecho de que los seres vivos están, mayoritariamente, formados por agua.

Este hecho lo podemos apreciar observando la magnitud de su presencia en la composición de diversos productos biológicos:

Producto 
contenido aproximado de H2O (%)
Limón
89.3
Uva
81.6
Lechuga
94.8
Papa
78.0
Tomate
95.0
Arenque
73.0
Trucha
78.0
Elefante
70.0
Ser humano
65.0

Representa un factor crítico en la historia de la humanidad ya que la agricultura, la ganadería y todos los procesos productivos de bienes y servicios dependen directa o indirectamente de ella.

Se la encuentra presente en estado sólido (depósitos de hielo polar y glaciario), líquido océanos, mares, ríos, lagos y acuíferos) y gaseoso (en la atmósfera). Estos tres estados físicos se hallan vinculados dinámicamente, constituyendo el ciclo hidrológico terrestre o ciclo natural del agua. Este ciclo constituye un elemento fundamental en el sistema climático, cuya dinámica determina los tipos de clima de las distintas regiones del planeta

La distribución geográfica del agua a nivel continental es desigual, siendo sumamente escasa en regiones desérticas y muy abundante en zonas selváticas tropicales.

El 97,4 % de ella es salada y ocupa principalmente océanos y mares.

El 1,8 % está parcialmente confinada en regiones polares y glaciares en forma de hielo.

El 0,8 %, es decir una parte sumamente pequeña, constituye el “agua dulce”, que es potencialmente apta para consumo humano (subsistencia e higiene y actividades productivas) y se encuentra principalmente (93 %) como agua subterránea en acuíferos y en menor proporción en ríos y lagos.

Es un recurso natural inagotable pero vulnerable.

El aumento de la población mundial y sus actividades productivas han incrementado sensiblemente su consumo. La tasa de consumo a nivel mundial es muy despareja, este hecho se ve reflejado, por ejemplo, en que USA consume en promedio y por individuo 70 veces más que Ghana.

La agricultura es la actividad que mayor demanda y consumo tiene; en promedio, el 73% del agua “dulce” extraída se destina a este propósito. En los sistemas de riego más empleados sólo el 37 % del agua es aprovechado por la planta, el resto se pierde. En este sentido los sistemas de micro-irrigación son más eficientes ya que reducen sensiblemente las pérdidas, constituyendo por lo tanto una alternativa racional e ineludible frente a los sistemas clásicos.

Por otra parte, los procesos de contaminación (también incrementados), han afectado su calidad, sobre todo en la denominada “agua dulce”, imprescindible y vital para el ser humano. El deterioro así producido y su persistencia pueden generar cambios irreversibles, transformando en muchos casos el agua en no potable.

El consumo humano de aguas con contaminantes químicos y / o biológicos genera un amplio espectro de enfermedades, que afectan sensiblemente la calidad de vida de millones de seres humanos y sus perspectivas futuras. La dimensión de este problema está expresada por la Organización Mundial de la Salud, a través de los siguientes datos:

– Más de la mitad de la población mundial (aprox. 3000 millones de personas) NO TIENEN ACCESO AL AGUA POTABLE.

– Más de la mitad de la mortalidad infantil es provocada por diarreas, debidas al consumo de aguas contaminadas.

– El 80 % de las enfermedades y plagas están directamente vinculadas a la calidad del agua o a la ausencia / deficiencia de los sistemas de saneamiento, esto implica ingestión de aguas contaminadas, falta de higiene y agentes infecciosos vinculados al agua como sustrato.

Estos efectos sobre la salud humana tienen además un alto impacto sobre los sistemas socioeconómicos, afectando y comprometiendo el desarrollo y la viabilidad social.

La creciente y sostenida demanda y consumo de agua a nivel mundial y el estado del recurso en términos de contaminación permiten afirmar en este sentido, la crítica situación  en que se encuentra la humanidad en su relación con el agua. La contaminación y sobreexplotación de acuíferos es una realidad manifiesta; en India, China y USA el agotamiento de aguas subterráneas es un hecho de alarmante frecuencia. Este problema será, sin duda, uno de los principales de este siglo.

Es vital e impostergable mejorar sustancialmente la administración integral del recurso hídrico, adoptando normas dirigidas a:

– Difundir la problemática.

– Promover y materializar el acceso de todo ser humano al agua potable.

– Evitar los procesos de contaminación de todo tipo.

– Desarrollar programas destinados a racionalizar su consumo y evitar el derroche.

Desde una perspectiva más general, debemos tener en cuenta que los procesos de contaminación del agua en todas sus formas, afectan sensiblemente a los componentes y a la dinámica  de los ecosistemas acuáticos.

Daniel L. Melendi

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